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L.M.F. Maó
A Irene Villa González(Madrid, 1978) no le importa que le recuerden que un atentado terrorista la dejó sin piernas y sin tres dedos de una mano cuando tenía 12 años. -Aquello lo tengo más que superado, si no, no habría llegado hasta donde he llegado- me comenta casi de pasada en un momento de la entrevista. Mi primera impresión de esta licenciada en Comunicación Audivisual, Humanidades y Psicología por las Universidades Europea y Complutense de Madrid, es que parece soprendida de que me haya puesto en contacto con ella y que tiene prisa. Sin embargo, me abraza con la calidez y la firmeza de su voz, mientras me habla de la charla que viene a dar, de deporte, de fortaleza, de esperanza y de futuro.
Viene a dar una charla titulada -Las barreras las pones tú-
Sí, vengo a dar una charla relacionada con el deporte adaptado y la Fundación También de la que no soy más que una beneficiaria, como tantos otros, que he podido practicar esquí, piragüismo o buceo. A raíz de la crisis hay patrocinadores que se están echando atrás y el Rotary Club ha mostrado su disposición a hacerlo. Esperamos que sea así porque llevamos cuatro meses detrás de esto. Incluso nos han hablado de organizar un acto benéfico pero todavía no hemos concretado nada.
¿Qué pretende con su visita a la Isla?
Animar a la gente con discapacidad para que haga deporte. Se puede con voluntad, esperanza y constancia. El espíritu humano es inquebrantable y tiene fuerza y capacidad para llegar hasta donde se proponga. Y animar sobre todo a las mujeres, hay pocas que se animen al deporte adaptado, en el equipo de esquí, por ejemplo, sólo hay ocho.
¿A qué cree que se debe?
No sé, el deporte femenino siempre es más minoritario. Las mujeres se lo piensan más, en general, les gusta menos que a los hombres.
Parece un contrasentido, las mujeres tradicionalmente han sido más esclavas de su imagen, se han cuidado más.
Sí, pero el deporte no tiene mucho que ver con esto. La mujer suele ser menos competitiva, aunque no es nuestro caso [el de las integrantes del equipo de Exhibición y Competición de Esquí Alpino Adaptado de la Fundación También]. Todas hemos tenido vidas muy difíciles. Generalmente ya nos gustaba antes el deporte, unas hacían parapente, otras basquet, yo misma jugaba al basquet y patinaba, otras montaban a caballo, muchas tuvieron accidentes practicando deporte y han querido seguir, no les ha frenado, al contrario. Basta que te digan que no puedes hacer una cosa para que quieras hacerla.
¿Y por este motivo se ha relacionado con la Fundación También?
Sí, con ellos he aprendido muchas cosas. No me cansaré nunca de agradecer todo lo que me han enseñado y por eso soy un poco embajadora de la fundación que cuenta con entre 4.000 y 5.000 beneficiarios y que lleva con mucho entusiasmo Teresa Silva, su fundadora y directora.
El título de su libro \'Saber que se puede\' ¿es por Diego Torres?
Sí, la escuché y me encantó, el mensaje de mi libro era ese, saber que se puede. Recuerdo que la editorial me planteaba algo así como \'Mis dos vidas\', pero me negué, yo sólo tengo una vida, la que me ha tocado vivir y punto.
Ya veo, luchadora hasta para pelearse con el editor.
Siempre he sido muy guerrera. No quería un libro que contase mi vida y ya. Quería ofrecer pensamientos que ayudasen a quien lo leyese en su vida. Al final así fue. Me gusta que la gente me diga que les ayuda un montón en su vida personal.
¿Cuáles son su retos inmediatos?
Entrenarme bien para competir a nivel internacional en esquí adaptado, aunque estamos teniendo problemas de financiación, seguir trabajando en lo que hago ahora, colaboro en prensa y radio, y seguir con \'mis chicos\', con los alumnos de ESO a los que doy clase.
Le había entendido su chico.
No, \'mis chicos\', aunque me encantaría formar una familia. De momento no ha aparecido la persona adecuada y con la vida que llevo está complicado. Ahora por ejemplo, me voy a Colombia a un Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo, para compartir mi experiencia y darles optimismo y alegría.