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Who is Irene

Entrevistas

El deporte ha mejorado mi vida

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Con Irene Villa sobran los currículos. Ahora es periodista y psicóloga... pero hubo un tiempo, tras aquel fatídico 17 de octubre de 1991, en que fue la hija o hermana de toda España, cuando sufríamos a su lado –también junto a su madre, María Jesús González- en su larga recuperación, que se ha prolongado durante años. Muchos la consideran una de las cabezas visibles del colectivo de discapacitados, pero ella se daría por satisfecha si llegara a ser considerada una de las abanderadas del deporte adaptado; alguien que trata de superar las barreras hasta hacerlas insignificantes.

Por Noelia Lavara



-Irene, siempre fuiste una amante del deporte, pero lo dejaste aparcado a raíz del atentado terrorista... ¿Cómo y de qué manera surgió tu relación con la Fundación También y, de este modo, tu reencuentro con la actividad deportiva?
Por pura casualidad. En 2001 Teresa Silva, la directora de la Fundación También, y a la que yo considero uno de mis ángeles en la tierra, contactó conmigo con motivo de la presentación en rueda de prensa de este organismo. Aunque no nos conocíamos, acudí como siempre hago cuando se celebra cualquier acontecimiento a favor de los distintos colectivos que conforman el mundo de la discapacidad, para prestar mi apoyo. Ese encuentro supuso mi renacimiento en el mundo del deporte. Es cierto que ya era muy deportista antes del atentado; practicaba baloncesto y patinaje sobre hielo, y me encantaba, pero había dejado totalmente olvidadas aquellas actividades. Y sí, existía el baloncesto adaptado, en silla de ruedas, pero esta modalidad no me terminaba de atraer. Hoy en día no sólo he retomado con todas las ganas el deporte, además he entrado en el mundo de la competición.

-Esquí, buceo, tenis, golf, vela, ultraligero, piragüismo, esgrima... las posibilidades que te ofrecía la Fundación También eran múltiples. Además, tú no te pierdes ni una, te apuntas a cualquier aventura... Pero, a la hora de competir... ¿Por qué elegiste el esquí, un deporte duro y ya suficientemente arriesgado para una persona sin discapacidad?
Precisamente porque es muy duro y se me resistía. Ha sido el deporte que más me ha costado; de hecho, me ha supuesto hasta una operación de cervicales –me han implantado un disco de titanio debido a una caída- que me mantuvo alejada de la competición el pasado año. Pero eso no me detiene. Siempre me aferro a una frase que me encanta: “no importa las veces que te caigas, sino las que te levantas”. Y la aplico en todo, también en la vida, aunque lógicamente he hecho muchas veces uso de ella en el esquí.

-Tu equipo, el Santiveri, está cosechando grandes éxitos... Y tú no te quedas atrás...
Sí, poco a poco nos vamos consolidando, gracias al patrocinio de Santiveri y otras empresas y organismos esponsorizadores. Todo surgió porque no había mujeres que compitieran en el ámbito del esquí adaptado, de tal manera que, de nuevo Teresa Silva, con su especial empuje, nos invitó a las mujeres de la Fundación También a trabajar duro y crear un equipo femenino. Actualmente lo formamos ocho mujeres que además estamos muy compenetradas en el plano personal, y acudimos cuando toca al Centro de Alto Rendimiento, para prepararnos para la competición.

-¿Podrías describirnos un poco más cuál ha sido tu participación en campeonatos y tu palmarés?
Bueno, ya he comentado que el pasado año lo pasé en blanco por la operación, pero en la temporada anterior logré medalla de plata tanto en el Trofeo Santiveri como en el Open Comunidad de Madrid. Tenemos un nivel muy alto no sólo gracias a los entrenadores, sino también a una compañera, francesa pero nacionalizada española, que esquía de maravilla, gana todas las pruebas, e impone un excelente ritmo al grupo. Todas las del equipo seguimos su estela.

-Por la experiencia y las relaciones que has entablado con tus compañeros, ¿qué aporta a una persona discapacitada la posibilidad real de hacer deporte sin la dependencia de nadie?
Los beneficios son infinitos: sueltas el estrés y la ansiedad, dejas de pensar en lo que te preocupa y, por añadidura, obtienes indudables beneficios físicos, que en el caso de una persona con discapacidad son verdaderamente importantes. Hoy mismo, por ejemplo, antes de acudir a esta entrevista, he caminado 3 kilómetros. Puede que a un deportista sin discapacidad eso le parezca poco, pero para mí es un orgullo, y me aporta ventajas en mente y cuerpo. Además, facilita la integración social, porque gracias al deporte vas mejorando tus condiciones y es más fácil salir a cenar, a pasear... La discapacidad sigue ahí, pero la haces más pequeña.

-¿Y en tu caso, Irene? ¿Qué te ha aportado el deporte que no tuvieras antes?
De momento, soltar definitivamente el bastón y aumentar considerablemente la autoestima. Mucha gente me comenta a veces: “claro, es que tú tienes un carácter fuerte, animoso...”. Y puede que sea cierto. Pero también hay que trabajarlo, y el deporte ayuda considerablemente. De hecho, en agosto, que no practico deporte, me siento peor, menos ágil, podríamos decir.

-Hasta hace bien poco te has estado sometiendo a numerosas operaciones a pesar de que ya hace 18 años que perdiste las piernas a causa del atentado terrorista. El objetivo era recuperar la movilidad total, sin ayuda de sillas de ruedas u apoyos, como mencionabas anteriormente. Como consecuencia, has tenido que sufrir serios dolores... Desde luego, cuentas con un espíritu de superación propio de los deportistas profesionales...
Sí, ahí es donde ha tenido que surgir, a la fuerza, todo mi espíritu batallador. Me sometí a una operación en Suecia –a raíz de que otro amigo, mi otro ángel en la tierra, un chico que perdió las dos piernas en un accidente de tráfico, me lo sugiriera- con el fin de integrar unas prótesis de titanio en los fémures de mis piernas. Aquello requirió no sólo resistencia física y mental a los dolores, sino una posterior disciplina muy seria de ejercicios de rehabilitación. En el hospital, con los fisioterapeutas, parecía más fácil; pero una vez llegas a casa te das cuenta de que eres tú quien debes luchar para moverte. No obstante, de eso sí estoy orgullosa: fui capaz de seguir fielmente los horarios y continuar con la rehabilitación.

-¿Cuál es la labor exacta de la Fundación También? ¿De qué manera promueve momentos de “respiro” familiar? Parece que lo interesante es que integra a las familias, practican deporte juntas y no necesariamente relegan a la persona con discapacidad durante unos días...
Efectivamente, eso es justo lo mejor. Fomenta la unión de las familias y promueve algo que para muchas de ellas podría parecer impensable, esto es, practicar juntas deportes como piragüismo, esquí o vela..., disfrutando todos sus miembros a la vez. Y encima a precios perfectamente asequibles, porque están subvencionados por empresas y entidades privadas. Ellos consiguen lo increíble, hacer de la discapacidad no un inconveniente, sino casi una ventaja; logran realmente otra visión positiva e integradora de la discapacidad. De hecho, yo he tenido la oportunidad de sumergirme en las aguas del Mar Báltico, por mencionar un ejemplo, y otras personas con discapacidad han sido capaces de practicar buceo, descender ríos, o aficionarse al ciclismo, a la esgrima, al pádel...

-Al margen de tu actividad deportiva dentro de la Fundación También, ¿cómo catalogarías el mundo de la discapacidad en España? ¿En qué estado nos encontramos? ¿Nuestro país ha superado prejuicios o, por el contrario, nos queda por aprender?
Creo que estamos plenamente preparados, aunque a veces encontremos voces discordantes. Es cierto que en ocasiones hay personas que, por ejemplo, se quejan de un supuesto exceso de plazas de aparcamiento destinadas a discapacitados, pero todos deberíamos ser más condescendientes con estas ventajas, porque, en cualquier momento, podríamos necesitarlas y, de hecho, lo llegaremos a hacer, cuando seamos mayores, sin ir más lejos.
No obstante, esto que menciono son meras excepciones. En España la gente se desvive por ayudarte; cuando me desplazo con mis compañeras de equipo, que van en silla de ruedas, todo el mundo se vuelca a la hora de ayudarte y tengo que decir que en muchos países de Europa esto no ocurre; la gente aquí es mucho más solidaria y abierta. Además, podemos estar orgullosos de muchas de nuestras infraestructuras, como el Metro de Madrid, por mencionar sólo una de ellas. Si estás en París o en Londres... ¡Olvídate de coger el transporte público! Hay que seguir avanzando en esta línea.

-¿Y a nivel institucional?
A nivel institucional estoy muy agradecida por su disponibilidad hacia el colectivo de la discapacidad, pero desde aquí me gustaría lanzar una crítica a las federaciones, porque son ellas las que cuentan con dinero público y de ninguna manera percibo que se esfuercen en fomentar el deporte adaptado tanto como lo hacen entidades sufragadas con fondos privados como la Fundación También. Y eso no me parece justo, es decir, el que los organismos que cuentan con presupuestos públicos no se esfuercen por hacer llegar el deporte al colectivo de la discapacidad y tengan que ser otros los que ocupen su papel.
-¿Qué opinas de la Ley de Dependencia y Autonomía Personal? ¿Y de su puesta en marcha?
Pues la idea me parece genial y la aplaudo porque hacía verdadera falta. Ahora bien, no estoy informada de su puesta en marcha ni si han empezado a llegar las primeras ayudas a los beneficiarios. Sólo sé que no conozco a nadie de mi entorno a quien, hasta la fecha, le estén llegando. Pero repito que no estoy demasiado en ello y desconozco si otras personas ya están recibiendo prestaciones...

-¿No has solicitado ser beneficiaria?
Pues lo cierto es que no. Al ser Víctima del Terrorismo, ya percibo ayudas a través de estas fundaciones, porque precisamente esta es su función.

-Es inevitable preguntarte por tu visión sobre el terrorismo. De todos es conocida tu posición acerca de la no negociación con los terroristas como camino para vencerlos. ¿Crees que será suficiente la lucha policial o hace falta algo más?
Espero que con la lucha policial sea suficiente y que acabemos con ellos de esta forma. Ese, al menos, es mi deseo. También tengo que decir que, aunque fui muy crítica con el Gobierno por la negociación con los terroristas, actualmente estoy muy agradecida por los últimos avances en la lucha contraterrorista y por la unidad de los partidos en el País Vasco. Espero que esta unión no se vuelva a romper jamás, porque los que deben tener miedo son ellos, los etarras, y no nosotros.

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