Lo lamentamos.
Aparentemente ha ocurrido un error de conexion.
Por favor refresque la pagina. Gracias.
Gracias.
Angélica González / Burgos
Pasó a ser conocida públicamente de una manera brutal cuando la banda terrorista hizo volar el coche en el que viajaba. Tenía 12 años y el atentado le ocasionó la pérdida de las piernas.
Reparte su tiempo entre el deporte, una actividad que la apasiona y en la que brilla especialmente en el esquí adaptado -que ya le ha reportado algunas medallas-, la escritura de su tercer libro ‘Querer que se pueda’ y el dictado de conferencias sobre igualdad de género, violencia hacia las mujeres, psicología y superación. Pero Irene Villa siempre tiene un hueco cuando le llaman, como en este caso, para hablar sobre derechos humanos y compromiso social en una charla organizada por Manos Unidas y que compartió con la también víctima del terrorismo José Antonio Ortega Lara.
Manos Unidas trabaja en países donde hay muchas víctimas de acciones terroristas brutales como usted lo fue. ¿Pueden tener algunos puntos en común?
El dolor es igual aquí que en cualquier otro país. Cuando tú sufres una injusticia o una violencia -da igual que sea de un terrorista o de tu marido que te maltrata- el dolor es el mismo. De hecho, yo he estado en congresos con víctimas de muchos países y al final, unos por un conflicto y otros por otro tenemos muchos puntos en común. Da igual quien vulnera tus derechos humanos porque lo vas a sufrir igual. Yo trato siempre de ayudar a todo el mundo, no solo a víctimas del terrorismo, me interesa ayudar a víctimas de violencia, de maltrato, de injusticias o incluso de malas relaciones internacionales por culpa de políticas que no favorecen a las personas.
Esta ONG trabaja mucho para evitar que el hambre mate a las personas o que las malas condiciones sanitarias termine con la vida de muchas madres en el momento del parto. ¿Esas circunstancias pueden ser otra forma de terrorismo?
¿El hambre? No, yo no diría que eso es otra forma de terrorismo sino que hay otros condicionantes. A lo mejor, desidia de otros países que podrían ayudar y no lo hacen pero eso no es terrorismo; el hambre, la insalubridad... yo lo llamaría condiciones adversas frente a las que los países desarrollados deberíamos tener más conciencia y prestar más ayuda porque ayudar te hace sentir bien.
¿A usted le ha servido?
Mucho. Como me ha ayudado tanta gente yo ahora intento devolver todo el cariño y todo el amor que me han dado. Además, me encanta viajar a otros países y compartir mi vida con gente que no tiene ni comida ni casa.
¿Qué papel social deben jugar las víctimas del terrorismo?
En mi caso ha sido un poco ser el espejo donde se pueden mirar otras víctimas para salir adelante. Nuestro papel social es sencillamente eso: memoria, para que no caiga en el olvido; dignidad, porque no se nos puede pisotear, y justicia, porque el que la hace la paga.
¿Una víctima del terrorismo lo es para siempre?
Yo, la verdad, lo he sido muy poco tiempo pero hay gente que lo es para siempre porque si te han quitado a tu madre o a tu marido estás marcada para toda la vida. Los que hemos vivido el terror en nuestro cuerpo, nos quitamos rápidamente ese papel de víctima por supervivencia y por no ir siempre dando lástima. Yo nunca he querido ser víctima ni que me traten como tal ni dar pena, lástima o compasión. He querido ser como las demás chicas de mi edad, hacer lo mismo que ellas.
¿Su proyección pública puede servir, además de a las víctimas del terrorismo, a quienes sufren alguna discapacidad?
Si yo estoy ahí todavía y he salido en los medios es para dar un mensaje de superación. De hecho, yo empecé a esquiar para que me hicieran una foto y otra gente amputada viese que se podía esquiar. ¿Quién me iba a decir a mí que iba a acabar enganchada al esquí? El hecho de ayudar siempre te revierte de forma muy positiva. Se me ha criticado y se me ha llamado ‘víctima mediática’ pero, vamos a ver, si yo lo hago por la gente. ¿Qué necesidad tengo yo de salir en la tele? ¿Acaso me da dinero salir en la tele? Pues no, a mí no me han pagado nunca por una entrevista.
¿Qué opina del resultado de las elecciones del País Vasco?
El día del atentado en la T-4 dije que no iba a volver a hablar de política porque yo solo quiero que no haya terrorismo. A mí me han etiquetado de ser un partido del cual jamás he sido ni seré. No tengo nada que ver con el PP ni con el PSOE ni con UPyD. Estoy por encima de la política, me interesan los derechos humanos, y lo único que puedo decir es que respeto lo que deseen los vascos. Siempre he dicho que si se quieren independizar que hagan un referéndum. ¡Es que la gente se cree que yo soy antiindependentista! Ni mucho menos. Yo soy lo que diga el pueblo, que para eso vivimos en democracia, claro que dentro de la Constitución. Eso es lo malo, que la Constitución no te deja que te separes. ¿Que ahora se unen los partidos constitucionalistas? Pues muy bien pero si hubiesen decidido que saliese el PNV por mayoría absoluta, pues lo mismo: la soberanía del pueblo. En los políticos creo poco y no me caso con ninguno.
¿Por qué?
Nunca me ha atraído la política...
Bueno, política hacemos todos...
Exactamente, creo que hace mucho más Manos Unidas o Sonrisas de Bombay... Yo creo en el ser humano pero los políticos, a veces, tienen esa llave y ese poder e invierten su tiempo y energía en cosas como espionajes o yo no voy al 11-M y tú sí vas...
¿Ha hecho alguna reflexión especial al cumplirse el quinto aniversario de la matanza de Atocha?
He mandado mucha energía a las víctimas que sobrevivieron y a los familiares de los que murieron. He hablado con algunos y dicen que no les gusta que hoy (por ayer) todo el mundo se acuerde y el resto del año no.
Siempre se ha denunciado el olvido de las víctimas cuando las cámaras se apagan...
Pero lo entiendo. Un amigo te ayuda a levantarte una, dos o tres veces pero no va a estar toda la vida detrás de ti. Soy de la opinión de que si tú no quieres, por mucho que la gente te ayude... La gente va a estar ahí pero no va a eternamente.