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Marcelo Mendes Facundes
Universidad Politécnica de Madrid, España
“Saber que se puede”.
“El optimismo y la esperanza como
los verdaderos motores de la superación”.
Parafraseando la canción de Diego Torres: Saber que
se puede; así se titula el libro de Irene Villa, donde rela-
ta su biografía; teñida de optimismo y con un discurso
esperanzador esta joven psicóloga, periodista y humanis-
ta que se dió a conocer por un atentado terrorista, hace
hoy 20 años, nos habla de sus intereses en la Psicología
yde como el deporte, el optimismo y la esperanza fueron
los elementos que le ayudaron a superarse.
—Conociendo su trayectoria académica habiendo
estudiado la carrera de Comunicación Audiovisual, de
Humanidades y de Psicología. Nos gustaría que nos con-
tarás un poco acerca de tus intereses en la psicología.
—Lo que más me apasiona es la Psicología y la inte-
ligencia Emocional porque estoy convencida de que la
base de la felicidad y la consecuente conquista del éxito
en las relaciones personales e incluso en los ámbitos
familiar y profesional, son las fortalezas humanas de las
que habla Seligman. También conocerse a uno mismo, saber controlar sus emociones y transformar
los pensamientos negativos en positivos, ha sido clave en la mi lucha primero para superar un atenta-
do terrorista y después para llegar a ganar la Copa de España de Esquí Adaptado. También me intere-
sa la resiliencia porque con tenacidad, perseverancia, actitud positiva y acciones que nos permitan
avanzar, no hay nada que me haya propuesto y no haya logrado.
—Este número de la revista está dedicado a la intervención psicológica ante la dversidad, este año
cumple 20 años el atentado del cuál fuiste victima. Que cosas te han ayudado a superar y a resigni-
ficar esto en tu vida.
—Lo primero mi familia, que siempre me ha apoyado, también el entorno social fue muy favora-
ble, toda España se volcó con nosotras, e incluso fuera de nuestras fronteras. Para quienes hemos sufri-
do la violencia es fundamental el apoyo social, sentir la solidaridad, compartir el dolor que así se hace más llevadero, por ello nos hicieron tanto bien aquellas manifestaciones multitudinarias contra el
terrorismo en las que decían: “todos somos víctimas del terrorismo”. O “no estáis solos”. Después es
uno mismo el que tiene que luchar por recuperar su vida y no rendirse porque el camino es complica-
do pero no existe la desgracia si la afrontas con ánimo e ilusión.
—El deporte es considerado por muchos una metáfora de la vida, eres medalla de oro en Esquí
Alpino Adaptado, ¿qué lugar ocupa el deporte en tu vida?
—Es algo muy importante porque me ha aportado valores importantísimos como el trabajo en
equipo, disciplina, sacrificio, compañerismo... Pero además me ha dado calidad de vida, libertad de
movimientos, agilidad, independencia... Ytodo esto se traduce en emociones positivas sumamente
gratificantes y beneficiosas para el resto de actividades orientadas al trabajo y la familia. Una mente
activa y despejada gracias a la práctica de cualquier deporte, es el bálsamo que nuestro engranaje nece-
sita para funcionar correctamente y que nuestra labor de frutos.
—“Saber que se puede” es el título de tu libro. ¿Esta frase recuerda algunos de los preceptos de
la psicología positiva. Esta es la orientación con la que trabajas?
—Sí, sin saberlo, mi madre nos trasmitió siempre valores positivos con el objetivo de que respe-
táramos a los demás y fuéramos felices. Su filosofía de vida ha sido francamente valiosa sobre todo
teniendo en cuenta todo a lo que íbamos a tenernos que enfrentar. Tengo la suerte de tener una fami-
lia optimista que ve solo la parte buena de las cosas y eso es lo que aprendí desde muy pequeña. Por
esto siempre he tenido la suerte de saber que se podía. Sin embargo, hay mucha gente que se cree inca-
paz antes siquiera de intentarlo, de ahí que eligiera este título, porque si no sabes que se puede nunca
lo intentas y las cosas se consiguen a fuerza de voluntad y constancia.
—En todo el recorrido que hacemos con la lectura de tu libro percibimos que el hilo conductor es
el optimismo y al final del libro hablas acerca de la importancia de la inteligencia emocional. Que
aspectos consideras importante en la regulación emocional?
—Lo más importante es no perder nunca la ilusión. Uno se siente derrotado cuando pierde la espe-
ranza. Por eso insisto tanto en el optimismo y la esperanza como los verdaderos motores de la supe-
ración. Mi frase es: “Mira al frente, ten valor y jamás te rindas”. Con un mensaje tan sencillo y direc-
to, he conseguido no abandonar la lucha ni siquiera en los momentos duros en los que una infección
amenazaba con dar al traste con una costosa (en todos los sentidos) operación llamada
“Oseointegración” mediante la cual me injertaron un trozo de titanio en el fémur en el que poder
anclar la prótesis y caminar con más soltura y menos dolor. Se complicó muchísimo pero finalmente
salí de nuevo fortalecida precisamente por no perder la esperanza en que tarde o temprano me cura-
ría.