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Who is Irene

Entrevistas

IRENE VILLA De víctima del silencio a mujer feliz

El rostro más humano
Texto y fotos: Mª Pilar Martínez Barca

ETA le amputaría la dos piernas y tres dedos de su mano izquierda. Pero volvió a nacer. Y se empeñó en irse superando, física e interiormente; en comprender al otro –al terrorista incluso–; en formarse y viajar; en conocer
por dentro. Periodista, psicóloga y delegada en Madrid de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, sus ganas de vivir son contagiosas.

Siempre había querido conocerla. Fue a principio de curso, a raíz de un recital a estudiantes de ESO, cuando un profesor y sus alumnos me obsequiaron su libro que recién terminaba de editarse. Que HUMANIZAR me pidiera, a su vez, una entrevista me lo puso en bandeja. Enseguida respondió -eran las vísperas de la manifestación del 4 de junio-. A la luz de las respuestas de Irene Villa, mi admiración por ella ha ido aún en aumento.

En carne viva

P.- ¿Quién es Irene Villa?
R.- Una chica que desde que salvó la vida, junto a su madre, tras la explosión de una bomba, ha dedicado su tiempo a formarse, evolucionar, ser feliz y tratar de que los demás también lo fueran.

P.- Una oscura pesadilla, quizá premonitoria, de una niña feliz: Le cortaban el cuerpo en trocitos con una sierra eléctrica. ¿Como recuerda hoy el atentado? ¿Qué supuso en su vida?
R.- Apenas lo recuerdo pero supuso un antes y un después en mi vida. Desde aquel momento supe que si seguía viva era por algo, que iba a emplear todas mis ganas y esfuerzos en salir adelante y en demostrar al mundo que se puede ser feliz tras cualquier desgracia.

“Siempre he pensado
que las cosas, si no
se hablan, no se
superan nunca”
P.- ¿Le dejaría heridas en el alma?
R.- Afortunadamente se borraron pronto, porque me tocaron el cuerpo, pero no permití que me tocaran el espíritu. Ha permanecido inquebrantable y es lo que me ha motivado siempre para no rendirme ante las barreras.

P.- Habla en su libro de que pudo sacar todo lo que llevaba dentro, no así su hermana. ¿Acaso el mayor sufrimiento sea el silencio, la incomunicación?
R.- Siempre he pensado que las cosas, si no se hablan, no se superan nunca. A mi hermana le faltó llorar, quejarse, porque todos los consuelos y los mimos eran para mí, justo, y aunque no lo pareciera, era la que menos lo necesitaba porque me sentía afortunada por haber sobrevivido. Sin embargo mi hermana no ha llegado a asumirlo nunca.

P.- Pero algún silencio le quedaría dentro.
R.- Lo único que me ha hecho sufrir siempre han sido los atentados que han seguido destrozando familias enteras. Esa es mi única pena. Que más personas sufran lo que parte de mi familia aún no ha superado.

P.- ¿Puede humanizarnos un acto tan horrible e inhumano como el que usted sufrió?
R.- Por supuesto, es más, creo que es en las situaciones difíciles cuando nuestro potencial humano puede verdaderamente lucirse. Porque todos tenemos esas maravillosas cualidades del ser humano. Pero muchos no lo saben porque no han tenido la oportunidad de demostrarlo. Son las experiencias las que te hacen vivir, luchar, arriesgar y descubrir hasta dónde eres capaz de llegar.

P.- ¿Y cómo humanizar la sociedad?
R.- Con amor. Creo que es la clave. Porque es el amor el que mueve el mundo. Debe ser una constante en la vida de todo ser humano, desde que nace, y sobre todo en la infancia. Una infancia sin amor crea \"malos\" en potencia.

“El inminente proceso de negociación con
nuestros asesinos tira por tierra toda esperanza
de justicia”
P.- \"Saber que se puede, querer que se pueda, / (.) / pintarse la cara color esperanza.\", como dice la canción de Diego Torres que sirve de cita inicial a su libro. ¿No será maquillar un poco tanto dolor?
R.- Al revés. Se trata de poner fin al dolor. De no regocijarse en él. La esperanza te da la fuerza para decidir aparcar el dolor y empezar a luchar por ti mismo. Porque nadie lo hará por ti. Después, es la voluntad y la constancia las que te harán llegar hasta donde te propongas.

P.- ¿Por qué escribió ese libro?
R.- Para ayudar. Para abrir los ojos de los que sufren. Vaciar de odio a los que hacen sufrir. Mostrar un rayo de esperanza a los que hemos sufrido el terrorismo. Decirles a los discapacitados que su vida no termina ahí. Para que todos sepan que se puede.

Del silencio al terror

P.- ¿Cuál cree que es el origen de todo terrorismo?
R.- El odio primero. La codicia después.

P.- ¿Qué secuelas padece esencialmente una víctima del terrorismo?
R.- Hasta hace muy poquito nos sentíamos apoyadas, reconocidas, dignas. Sin embargo, el inminente proceso de negociación con nuestros asesinos tira por tierra toda esperanza de justicia, única capaz de dignificarnos.

P.- ¿Cómo es la vida cotidiana después de sufrir un atentado?
R.- Igual que la de cualquier persona, pero con el esfuerzo y la voluntad de recuperar la estabilidad emocional perdida.

P.- Las víctimas del terrorismo ¿son víctimas de algo más?
R.- Lo fueron del olvido de la sociedad, pero eso ha quedado muy atrás porque la sociedad nos arropa más que nunca. Con eso nos basta.

“La palabra del periodista despierta a muchos, les acerca a la verdad, agita conciencias y denuncia
injusticias”
P.- Existiendo varios colectivos de VT, ¿no se da sensación de división y enfrentamiento?
R.- Si, pero es sólo aparente. Estamos más unidas que nunca y nos sentimos más queridas y apoyadas que nunca. Cara a la galería se quiere hacer creer que no es así para que nuestra opinión no moleste y deje el camino libre.

P.- ¿Existen distintas categorías de víctimas del terrorismo?
R.- Por supuesto que no. Todas somos iguales.

P.- Cuando escucha que se va a negociar o dialogar con los terroristas, ¿qué siente?
R.- Incredulidad. Como salga adelante esa propuesta España va a tener ETA para siempre. Porque ya saben lo que tienen que hacer para conseguir sus fines.

P.- ¿Por qué calla nuestra sociedad ante tanta barbarie?
R.- La mayoría de los que callan, creo, es porque no se dan cuenta del peligro. La verdad es que les envidio. Hay veces que me gustaría vivir al margen de ciertas injusticias que ocurren porque se sufre mucho.

P.- ¿Es posible la paz?
R.- Claro que sí, y la teníamos en las manos, hasta que el legalizar el PCTV (Partido Comunista de las Tierras Vascas) y dar aliento a ETA ha hecho que vuelvan la tomar fuerza lo terroristas, han aparecido de nuevo los atentados y ha convertido el que ya era el fin de ETA en un sueño inalcanzable.

Un mundo más humano

P.- Volviendo a usted, ¿a qué se dedica ahora mismo?
R.- Estoy terminando mis estudios, por fin, colaborando en lo que creo, luchando por que las víctimas del terrorismo se recuperen y promocionando mi libro por toda España e incluso en otros países.

“La esperanza te da
la fuerza para decidir
aparcar el dolor y
empezar a luchar por
ti mismo”
P.- Licenciada en Comunicación Audiovisual, y en cuarto curso de Humanidades y quinto de Psicología. ¿Es eficaz la palabra del periodista?
R.- Al menos despierta a muchos, les acerca a la verdad, o así debería ser, agita conciencias y denuncia injusticias.

P.- ¿Y la de un buen psicólogo?
R.- Hace lo más importante y admirable: cura con la palabra.

P.- El mundo pareció paralizársele el 11-M, pero atendió a víctimas y familiares como psicóloga. ¿Qué intentó transmitirles?
R.- Energía, fuerza, amor y la estabilidad que habían perdido.

P.- Las Humanidades ¿tienen también que ver con su fe y su pasión por la palabra como instrumento de transformación social?
R.- Sí. Y por mi profunda admiración por las creaciones humanas, ya sea arte, cultura, literatura o tratados, organismos. También me encanta la Historia y disfruto mucho con la Filosofía. Ver los diferentes puntos de vista de los grandes pensadores te abre la mente. Te ayuda a observar las distintas visiones de una misma realidad.

P.- ¿Se siente voz de otros?
R.- Sí, sobre todo de los que no la tienen porque alguien decidió que su vida tenía que acabar. Me siento muy comprometida con las víctimas del terrorismo y por ellas seguiré luchando siempre. Para que nunca sean olvidadas y mucho menos vean su dignidad pisoteada.

P.- Usted ha viajado mucho. Háblenos del diálogo entre culturas.
R.- Me encanta el multiculturalismo. He tratado siempre de integrarme en la cultura del país visitado y vivido. Adoro las grandes capitales capaces de acoger a personas de todas las nacionalidades, en las que reina la convivencia pacífica.

P.- ¿Es usted creyente?
R.- Todos creemos. Yo creo en el ser humano. Pero sobre todo creo en mí. También pienso que hay algo más fuerte que vela por lo que yo no lograría por quedar fuera de mi alcance.

P.- ¿Se puede perdonar a un terrorista?
R.- Sí, por uno mismo. Por encontrar la paz interior.

P.- ¿Se ha dado el caso de algún terrorista que haya pedido perdón a su víctima?
R.- A mí me pidió perdón un ex-etarra. No se si eso le restaría carga, pero acepté sus disculpas...

P.- ¿Qué haría si se encontrase algún día en la calle con uno de las terroristas que atentaron contra su vida y la de su madre?
R.- Seguir caminando.

P.- ¿Qué metas tiene en esta vida?
R.- Seguir viajando, creciendo y contagiando a todos de la paz y el amor que nos humanizan.

P.- ¿Hay que olvidar?
R.- Eso no es algo voluntario. En mi caso, como el hecho de tener que ponerme dos piernas ortopédicas me lo iba a estar recordando cada mañana, decidí cambiar los recuerdos. Decidí pensar que en lugar de haber sufrido un atentado, había nacido así.
Saber que se puede
I. Las barreras las pones tú: \"Todavía cuando veo al doctor Portellano, me dice que soy un milagro. Que no puede entender que me haya recuperado. No puede comprender que pueda caminar perfectamente, montar en bicicleta y mucho menos se cree que pueda esquiar\" (pág. 59).

\"-Irene, tenemos dos opciones: La primera es vivir siempre amargadas, sufriendo, maldiciendo a quienes nos han hecho esto y encerrarnos a llorar. La segunda es mirar hacia delante y luchar con valor y optimismo por recuperar nuestras vidas. -Mamá, elijo lo segundo. Decido que mi vida empieza aquí. Que he nacido sin piernas\" (pág. 73).

II. Diario de una optimista: \"(13/12/03) Siempre digo que no hay nada como una mente abierta. Hasta puedo llegar a comprender las causas que mueven a los terroristas. Sólo les pido que respeten los derechos humanos. Me encantaría que por un momento pensaran que somos seres humanos y que no estamos en la jungla. Si acaso esos cobardes viajaran, tendrían la posibilidad de ver que existen otras culturas, igual de válidas y respetables\" (pág. 153).

\"(11/03/2004) Cuando pensaba que ya nada sería tan terrible como para no poder asumirlo, llega el atentado más sangriento de la historia de España. Esta masacre ha despertado toda la rabia de la que creí carecer y me ha vaciado de fuerzas por completo. Apenas siento una gota de energía para moverme despacio y mantener los ojos abiertos. Me siento vacía. Ni siquiera cuando atentaron contra nosotras sentí tanta tristeza\" (págs. 174-175).

III. Contra el terrorismo por la paz: \"Aún hoy, doce años después del atentado, hay gente que no cree que no sintamos odio. Pero es que lo que hicimos fue que no entrara nunca\" (pág. 238).

\"Hace años planté un árbol. Más tarde tuve la oportunidad de montar en globo. Dentro de poco, verá la luz este libro. luego presiento que lo que me toca es tener un hijo. Y es que, como siempre, lo mejor está por llegar\" (pág. 298).

IRENE VILLA, Saber que se puede. Recuerdos y reflexiones de una víctima del terrorismo, Madrid, Ediciones Martínez Roca, 2004, 298 páginas.

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