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Texto Marta Pescador
Fotos: Paco Ginés
SEVENPIXNEWS
Irene Villa gana dos oros en los Campeonatos de Cataluña de Esquí Alpino Adaptado.
Irene es miembro del Equipo Femenino de Competición de la Fundación También, único en el mundo de la modalidad silla.
Si la perseverancia y la lucha tuvieran nombre propio ese sería el de Irene Villa; una niña - ya mujer - convertida en heroína el día que unos terroristas intentaron acabar con su vida. Ella encarna a la perfección aquello de poder es querer, y es que, desde que volvió a nacer hace 18 años, su vida ha sido una carrera de obstáculos que ha ido salvando exitosamente. A esta madrileña no hay meta que se la resista. Así lo comprobábamos hace sólo unos días. Irene ganaba dos oros al imponerse en las pruebas de slalom gigante y slalom especial en los Campeonatos de Cataluña de Esquí Alpino Adaptado. Miembro del Equipo Femenino de Competición de la Fundación También, único en el mundo de la modalidad silla, Irene se hizo con los galardones tras competir entre más de 40 deportistas con discapacidad física y visual.
Aunque llegar hasta aquí no ha sido fácil, Irene está feliz porque tanto esfuerzo ha tenido finalmente su recompensa. Pero para ella este triunfo va más allá. Es ‘saber que se puede’, un frase que, además de haber dado título a uno de sus libros, se ha convertido en el grito de guerra de alguien que no conoce más armas que la de la razón y las palabras.
Irene, ¿qué supone para ti este triunfo?
- Estoy muy contenta. Acabo de ganar dos medallas de Oro en la primera carrera puntuable de la Copa de España, que se disputa en Cataluña, Alto Campó, País Vasco y Open de Madrid. En abril se disputará los Campeonatos de España, pero antes tenemos los campeonatos de Francia.
El equipo femenino de competición de la Fundación También, de cual eres miembro, es pionero en estas pruebas, ¿No es así?
- Sí, es el que abierto camino a las mujeres para que puedan competir, porque antes esquiaban pero no podían participar. Gracias a este equipo, formado por ocho mujeres de toda la geografía española, hemos conseguido que haya una categoría femenina y también hemos animado a otras mujeres a que se metan en el mundo del deporte y, concretamente en la competición de esquí.
¿A quién le dedicas estos dos oros?
- A mi abuelo, porque es un hombre que siempre nos ha apoyado muchísimo a mi madre y a mí. Es un hombre lleno de energía, de buenas vibraciones…Y, además, se merece estas copas porque cuando me fui al campeonato, muy a mi pesar, le dejé en el hospital un poco pachucho. Pero justo antes de ganar yo los oros el recibió el alta y ese fue mi mejor regalo, así que me toca devolvérselo.
“CUANDO SUFRÍ EL ATENTADO YO PENSÉ QUE MI VIDA DEPORTIVA SE TRUNCABA AHÍ”
¿Antes del atentado esquiabas?
- No, no había esquiado nunca. Antes del atentado yo jugaba al baloncesto y patinaba. Cuando sufrí el atentado yo pensé que mi vida deportiva se truncaba ahí. De hecho, fue una de las cosas más dolorosas. Descubrir que no tenía piernas fue horrible, pero enseguida empecé a salir adelante con el apoyo de mi familia y mis amigos. Me centré en los estudios, en terminar octavo, después el instituto, la universidad…pero siempre tenía la espina clavada de deporte porque yo de pequeña era muy deportista.
¿Cómo llegaste a la Fundación También?
- Teresa Silva, fundadora y directora de la Fundación, fue quien se puso en contacto conmigo. Cuando descubrí la Fundación También fui allí simplemente para animar a la gente, pero nunca pensé que yo iba a ser la primera beneficiara, porque a partir de ahí empecé hacer piragüismo, a hacer el descenso del Sella, a hacer bicicleta adaptada, buceo…Gracias a la Fundación me saqué el carné y hoy buceo como cualquier otra persona, con mi carné de handicap. Todo esto se lo debo a la Fundación. Por ello colaboro con ellos siempre que me lo piden. Creo que el deporte cambia la vida de las personas, pero sobretodo, de las personas discapacitadas, porque les abre un mundo importantísimo y les mejora la calidad de vida.
¿En qué sentido?
- A una persona con discapacidad le cuesta más moverse, pero si hace deporte su movilidad mejora, su salud mejora, incluso su vida social mejora, porque se conoce gente en tu misma situación que hace deporte, viajas con ellos…Me gustaría que todo el mundo que tuviera una discapacidad no pensara que es el fin del mundo. Me gustaría que descubrieran que el mundo del deporte es maravilloso, y que todavía queda mucho por hacer. . El mensaje de la Fundación También es que una persona se integra más fácilmente a través del deporte. Una persona con discapacidad, que a lo mejor no encuentra motivación, sentido a la vida, de pronto descubre el deporte y es como que la vida le da un giro total. Y a mí me pasó.
Irene ¿No piensas que por tener una discapacidad te exiges mucho más que si no la tuvieras?
- En mi caso sí que es así. A lo mejor también por ser un personaje en el que todo el mundo se fijaba, y por ser considerada un ejemplo de muchos jóvenes. Varias personas me han dicho ‘mis ídolos son Rafa Nadal y tú’, y yo con esto he alucinado porque Rafa Nadal para mí también es un ídolo. Rafa es el deporte, es la disciplina, es el esfuerzo…
“Es verdad que me exijo más que cualquier otra persona, lo hago en parte por ese compromiso con la sociedad de devolverles todo el cariño que me han dado”
Esta claro que no eres una mujer conformista
- No, no lo soy. Por eso no me he quedado con una carrera, sino que he hecho tres. No me he quedado sólo con un deporte, sino que practico varios. No me he conformado con haber sido sub campeona de esgrima sino que ahora he conseguido estas medallas de oro… Sí que es verdad que me exijo más que cualquier otra persona, pero sobre todo por esa imagen pública, por ese compromiso con la sociedad de devolverles todo el cariño que me han dado y por la responsabilidad de que mucha gente se mirase en mí. Por dar esa imagen de optimismo y lucha, y es que, el movimiento se demuestra andando.
Sin embargo, aunque has llegado donde has llegado, no ha debido ser nada fácil ¿No es así?
- Desde luego, el esquí ha sido uno de mis mayores logros. Para mí ha sido un gran reto, más que aprender andar. Yo el primer día pensé, yo lo voy hacer para que otros se animen, pero yo aquí no vuelvo, porque lo pasé muy mal, me caí, me pasó de todo… Y sin embargo, ese espíritu de lucha, esa tozudez, esas ganas de lograr las cosas, fue lo que me hizo seguir adelante y tomarme esto en serio. En 2007 fue el primer año que competí y lo hice fatal porque no tenía ni idea. Y bueno, han pasado sólo tres años y aquí estoy, con dos medallas de oro.
¿Alguna vez pensaste en tirar la toalla?
- En 2008, en los Campeonatos de Francia, sufrí un aparatoso accidente que a punto estuvo de dejarme tetrapléjica. Yo tenía una hernia discal y esa caída provocó que el disco se me saliera, no he sufrido tanto como entonces…Me tuvieron que someter a una complicada operación en la que me abrieron el cuello y me separaron todo. Cuando entré al quirófano yo le decía al médico – mi ángel y al que también dedico este premio - que tuviera cuidado al separarme las cuerdas vocales porque eran mi medio de trabajo, mi forma de ganarme la vida. Por eso digo que el camino no fue fácil, pero es precisamente cuando no es fácil cuando más se saborea el éxito.
¿Y de verdad te quedaron ganas de volver a las pistas de esquí?
-Sí, todo el mundo pensaba que lo iba a dejar. Para mis padres tampoco fue fácil. A ellos les gusta el deporte, pero tenían miedo. Mi padre, por ejemplo, me decía, “hija, porque no juegas a las cartas o al dominó”… Pero no hice caso a nadie, seguí esquinado y aquí está la recompensa.
¿Eres así de constante y perseverante en todas las facetas de tu vida?
- Sí en todo. A veces soy demasiado autoexigente y eso tampoco es bueno. A veces creo que me paso. Pero a la vez que me exijo también sé disfrutar mucho de la vida. Se adaptarme mucho a las cosas, a las diferentes situaciones y mirar el lado bueno de la vida. Yo soy muy exigente conmigo misma, pero con el entorno y con las circunstancias, no. Me compenso. Por un lado me meto caña pero por otro disfruto con lo que sea. Siempre me digo, esto pasa por algo, esa es mi frase.
Sin duda eres una persona muy optimista.
- Por supuesto, y doy gracias por ello. Doy gracias por ser optimista y por ser alegre porque esto es lo que te hace ser feliz. Eso es algo que no quiero que se me escape nunca. Se me ha escapado en algún momento crítico de mi vida pero, bueno, finalmente conseguí aferrarme a esa ilusión y espero que nunca más me falte.
“La frase que más oigo es ‘me has cambiado la vida’ y eso me llena de satisfacción”
¿A que te dedicas profesionalmente en estos momentos?
- Colaboro con algún medio de comunicación y doy conferencias. Dar conferencias es algo que me llena mucho porque veo el feedback del público y es impresionante. La frase que más oigo es ‘me has cambiado la vida’. A mí ver lo que se genera en el otro, y ver cómo puedes tu aportar luz a la gente que está triste o preocupada, me llena de satisfacción. Es contar ese ‘Saber que se puede’, como dice mi libro, y transmitir una alegría que es la que te hace feliz, al margen de lo que te ocurra o lo que te pase.
Y tú eres el ejemplo perfecto, porque tú, mejor que nadie, has sabido dar la vuelta a la tortilla y cambiar una historia que no era precisamente de cuento. ¿Crees que estás viviendo la vida de una manera que no la hubieras vivido de no haber sufrido aquel terrible atentado?
- Totalmente, eso lo tengo clarísimo. Hubiera tenido también una vida muy feliz y hubiera sido igualmente optimista porque eso ya lo era antes, ya era así, muy alegre. Pero ahora lo soy mucho más porque cuando has estado a punto de morir exprimes la vida mucho más. Todo el mundo debería utilizar la tragedia para crecer, las desgracias para hacerse más fuerte…porque, como reza el dicho, ‘lo que no mata te hace más fuerte’. Todo pasa por algo. A mí me tenía que pasar aquello, pero mi madre y yo no teníamos que morir para poder dar este mensaje y para poder apoyarnos la una a la otra. Mi madre después del atentado sonreía y nadie podía creer que sonriera después de lo que había pasado, pero lo hacía porque yo estaba viva. Yo estoy aquí para hacer feliz a mi madre y hacer feliz a todos los demás.
Estudiaste Comunicación Audiovisual, los Medios son parte de tu trabajo. Como profesional ¿Qué noticia te gustaría dar para hacer feliz al mundo?
- Por supuesto, la de siempre, el fin del terrorismo. El terrorismo es una realidad que a mí me acompaña siempre. Que me ha dado muchos disgustos y también alegrías. He conocido gente maravillosa dentro del colectivo de víctimas, pero también he conocido mucho dolor.
¿Cada atentado es una manera de revivir el tuyo?
- A mí no me han matado a nadie cercano y no tengo que revivir ese dolor, pero sí que me pongo en la piel de esa persona que ha perdido lo que más quería, y el sufrimiento es terrible.
“Si hubiera tenido odio o rencor mi vida no habría sido como es”
Dices que siempre terminas lo que empiezas. ¿Seguirás luchando contra el terrorismo?
- Yo voy a seguir luchando, pero al lado de las víctimas, de las personas que sufren la violencia. En materia de terrorismo, después de la experiencia, pienso que la lucha hay que dejarla en manos de los políticos y tener fe en la justicia.
¿En la vida de Irene Villa no hay rencor?
- Por supuesto que no, y doy gracias por ello, porque creo que el rencor no ayuda, todo lo contrario, y porque creo que si hubiera llegado a tener odio o rencor mi vida no habría sido como es.
A los alumnos de la ESO y Bachillerato les das clases de ‘Fortalezas Humanas’. ¿En qué consisten estas clases?
- Creo que la sociedad en general está a falta de amor, de humanidad, de valores, de bondad. A veces nos dejamos llevar por la envidia, por los celos, y eso no nos hace felices. Falta un poco de inteligencia emocional. Yo en mis clases lo que intento transmitir a mis alumnos es que aprendan a valorar la vida, lo que tienen, y a que vivan cada cosa en su momento. A no querer correr, porque la vida es muy larga y luego lo que no vuelve es esa etapa de inocencia y candidez.
Tú que trabajas con adolescentes y jóvenes ¿Qué opinas de la ley del aborto?
- Creo que en lugar de legislar lo que hace es fomentar el aborto. Si usar anticonceptivos antes era el mensaje universal, ahora es el aborto, y eso me parece terrible. Yo estoy a favor de promocionar una educación sexual.
Tu libro, ‘Saber que se puede’, fue todo un éxito ¿Has pensado escribir otro?
- Estoy precisamente en ello. Estoy escribiendo una novela de una chica que se queda en silla de ruedas. Ojalá que la lean muchos jóvenes para que aprendan a valorar la vida que les ha tocado vivir. Va a ser una novela fresca y cotidiana, aunque intentaré meter de trasfondo lo que yo pienso, la psicología positiva y los valores humanos.
Aunque eres una persona que vive intensamente el día a día ¿Cómo te ves en un futuro?
- Feliz, con una casa, con una familia y con hijos, pero en un futuro, futuro. Y me veo también viajando y dando conferencias dentro de España y fuera, eso es lo que más me gustaría. Creo que el mensaje que intento transmitir es universal y que traspasa fronteras, y por eso creo que mi labor está también fuera de España.
Irene, si tuvieras que describirte, ¿Qué calificativos elegirías?
- Alegre, sobretodo me definiría como una persona feliz, sensible y que sabe ilusionarse con las cosas. No me gusta perder energía discutiendo o con cosas así.
¿Algún defecto?
- El perfeccionismo, la autoexigencia y la impaciencia. Me gusta todo para ya.
Irene ¿Qué le pides a este año que acaba de comenzar?
- Le pido que sea un año diez, el mismo nombre lo dice. Yo siempre bautizo a los años y este es el año de la salud, porque vengo acarreando un problema de una bacteria en una prótesis que tengo de titanio y espero que se solucione pronto.
Bueno, pues parece que ha empezado bien
- Sí, ha empezado de oro.