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Who is Irene

Esqui, mi pasiÓn

Historia del equipo Santiveri

En enero de 2007, mientras realizábamos un curso de perfeccionamiento de esquí, la directora de la Fundación También, Teresa Silva, decidió que debía existir categoría femenina en esquí adaptado, y nos propuso formar el primer equipo de mujeres. Así que junto a otras cinco chicas con lesión medular, no me lo pensé dos veces, y pasamos a ser el Equipo Santiveri de Esquí Alpino Adaptado.

Pensé que alguien tenía que abrir esa puerta hacia la competición femenina en esquí alpino adaptado en nuestro país. Tampoco me costó, hace tres años, lanzarme a descender montañas nevadas para que otros discapacitados se atrevieran a hacerlo.

Recuerdo las críticas y los miedos de mi familia. Mi padre decía: “si no esquiabas cuando tenías piernas ¿por qué lo vas a hacer ahora?”.
Sigue con bastante preocupación pero aunque sea un deporte con cierto riesgo, es uno de los pocos que nos permiten alcanzar altas velocidades y una increíble dosis de libertad que las personas con discapacidad no encontramos en la vida cotidiana.

Cualquiera que esquíe puede entenderme perfectamente. Es una sensación de velocidad, de independencia, de ser dueño de tu propio rumbo, de tener las riendas, de sentirte libre… es algo con lo que, sorprendentemente nunca había soñado y sin embargo me cautivó. Y eso, que, como en tantas cosas, los comienzos fueron muy duros.

La nieve y el agua nos hacen sentirnos en igualdad de condiciones. Tanto en el esquí, como en la natación y el buceo, apenas encontramos diferencias con las personas que no tienen ningún tipo de discapacidad.
Por eso decidimos abrir camino a otras mujeres, que como yo, en algún momento de sus vidas, vieron truncada su faceta deportiva.
Una vez decididas, con una gran ilusión y el honor de hacer historia en el esquí adaptado en España, nos lanzamos a buscar patrocinadores y a entrenar sin parar.

Deseamos alcanzar un buen nivel de esquí y una óptima forma física. Y no nos frenan las caídas, ni las lesiones, ni siquiera una hernia cervical. No nos ponemos barreras a la hora de plantear retos. No nos dominan los miedos. No nos asustan las competiciones. No nos achican los desafíos. No retrocedemos antes los duelos. No flaqueamos ante la adversidad.
Tenemos las herramientas para ello. Unas herramientas, que nos ha dado la vida misma. Así somos las componentes del primer equipo femenino, a nivel mundial, de exhibición y competición de esquí adaptado.

Mujeres con una discapacidad visible, por motivo distintos, a las que les une haber pasado por momentos muy difíciles y también el no acobardarse ante circunstancias o infortunios.
También nos unen unas enormes ganas de superarnos y ahí estamos, demostrando que todos podemos hacer deporte, competir, lograr nuestros objetivos. Y, como telón de fondo, una verdadera lección de amistad, compañerismo y optimismo ante la vida. Hoy somos inseparables. Un equipo competitivo, pero que también valora la amistad.

Fue maravilloso descubrir que aunque unas fueran más competitivas, otras más perfeccionistas, otras más inquietas… todas sentimos lo mismo. Eso es lo que no hemos perdido de vista en nuestra andadura: en nuestro esfuerzo está la recompensa. En esta lucha ya está el triunfo, que pase lo que pase en las pistas, lo hemos logrado... hemos abierto el camino a la competición en esquí a decenas, cientos, ¡miles de mujeres con discapacidad!

Ahora saben que las montañas nevadas están adaptadas y que ningún remonte se te resiste y si tú no quieres... por eso es un desafío, una lucha constante, y como tal, puede darnos muchas satisfacciones pero también días amargos. Lo maravilloso fue ver que somos un equipo y que en esos días amargos ahí estamos todas para apoyar a quien lo necesite.
Este equipo dispuesto a todo, ha conseguido un maravilloso entrenador personal que no nos deja tregua y saca lo mejor de cada una.

En cuanto al equipo técnico, creo que no hemos podido ser más afortunadas. Un director excepcional, que nos reúne cada fin de jornada para darnos apoyo, moral y ganas de seguir entrenando todo los días. Un entrenador que no deja de darnos lecciones en la mañana de esquí, al tiempo que nos da libertad de movimientos para que aprendamos a “escribir con nuestra letra la montaña”. Y un monitor que nos arma de consejos para mejorar cada día y consigue con su buen humor, caldear las frías mañanas del entreno polar.
Este equipo sin igual, ha conseguido que “las siete magníficas”, “hablemos” con la montaña. Hemos aprendido, no sólo a perder el miedo a una pista roja, si no a tener una relación cercana, placentera y dichosa, con la nieve.

Cualquiera que lea esto verá el misticismo que nuestro director técnico nos ha contagiado, pero cuánta razón tiene. Cuán importante es transformar el miedo, la distancia y el desapego, en ganas, cercanía y gratitud. Eso es lo que necesitas para dar el paso decisivo entre bajar una montaña y esquiar. Eso era lo que necesitábamos para aprender a esquiar. Y es que, como en todo, si quitas las barreras, y pones el corazón, el esquí deja de ser un deporte de riesgo, para convertirse en un deporte de placer.

En febrero asistí a mi primer trofeo en Cerler, donde con gran sorpresa recibí el tercer puesto en la clasificación del II Trofeo Santiveri de Esquí Alpino Adaptado. Fue un logro estimulante para participar en los Campeonatos de España de Esquí Alpino 2007, aunque los nervios delante del portillón, cuesta controlarlos. Son momentos de tal tensión y emoción, que afloran pensamientos que te tranquilizan o refuerzan, sin los que, sin demasiada experiencia como por entonces era mi caso, uno no competiría. La mente es sabia, y aunque a veces nos limita, otras muchas, nos da el empujoncito que necesitamos. Nos fortalece en instantes precisos en los que podemos rendirnos y tirar por la borda nuestro sueño.

Los campeonatos de España fueron finalmente un éxito rotundo ya que fue la primera vez que hubo categoría femenina y el equipo Santiveri regresó con las mochilas llenas de medallas.
Seguiremos trabajando para abrir oportunidades a futuras esquiadoras y seguir cosechando éxitos en las montañas nevadas.

Este pensamiento me ha unido a Teresa, Bego, Vicky, Nathalie, Esther, Malu, Sandra con más fuerza. Todo el equipo, incluidos el director de equipo, el entrenador personal y el equipo técnico, tenemos unos objetivos muy claros:

  • Divulgar y promocionar el Esquí Alpino Adaptado entre las personas con discapacidad.
  • Fomentar mayor participación femenina en esquí y lograr una categoría femenina en los Campeonatos de España.
  • Apoyar la progresión de nuevas promesas de este deporte, principalmente de  mujeres y adolescentes.
  • Desarrollar el afán de superación a través de la competición.
  • Incrementar el nivel técnico de los esquiadores españoles.
  • Animar y asesorar técnicamente a las estaciones de esquí para adaptar sus instalaciones y crear escuelas con monitores especializados  y especialistas en esta disciplina.

Objetivos, por cierto, que hemos cumplido creces. La ilusión de ser un referente para muchísimas personas con discapacidad, nos ayuda a no perder la motivación en los momentos duros, que también los hay.



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